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Kingdom Hearts: A Day in Twilight Town

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Kingdom Hearts: A Day in Twilight Town

Mensaje por Tenma el Vie Mayo 20, 2011 11:15 am





Kingdom Hearts - A Day In Twilight Town

Prólogo.




“Últimamente he tenido estos sueños tan extraños… ¿será todo esto real…? ¿o no…?


Una tarde, tres personas bajaron en la estación central del pueblo.


-¡Anda, Roxas, apresúrate! Primero bajó una mujer de apariencia amable, parecía tener 30 años, más o menos, seguida de un hombre rubio de ojos claros y pacíficos. Tras ellos, un joven con la mirada triste.


-Ya voy, ya voy…-dijo el joven, quien miró con tranquilidad la estación.


-Twilight Town… Madre, ¿porqué vinimos a vivir aquí? Me gustaba la otra ciudad.


-Porque contrataron aquí a tu padre, ¿recuerdas? Además nos ofrecieron casa y me han dicho que es un pueblo muy tranquilo,-respondió su madre, tratando de aparentar tranquilidad.


-Es cierto Roxas-contestó su padre, despeinándolo con ternura-, aquí encontrarás muchos amigos.


-No lo sé-respondió después de pensarlo un poco-, Traverse Town era un buen lugar para vivir…-respondió resignado. Salieron juntos de la estación y se acercaron al balcón, donde miraron el cielo del atardecer.


-Es un hermoso paisaje-musitó su madre-, creo que me agradará vivir aquí.


Roxas solo miró el cielo, como si esperara que anocheciera, pero no parecía que fuese a ocurrir.


-Eso lo veremos-dijo en voz baja, pensando en qué clase de cosas vería aquí.




To Be Continued...

Capítulo 1.

Spoiler:



1.- The Usual Spot.





Roxas se levantó temprano, o eso le indicó su reloj: eran
las 10 a.m.
aunque el cielo mostraba señales de que iba a oscurecer. –Que extraño-se dijo-,
es como si no avanzara el tiempo.


Después de un breve desayuno con sus padres, el padre de
Roxas le explicó que Twilight Town se llamaba así porque en esta parte del
mundo, nunca anochecía; había un ocaso perenne en aquellas tierras, lo cual era
muy raro, pero los habitantes se habían acostumbrado hacía ya mucho tiempo.
Poco después se fue a su trabajo, que según le comentó su madre, trabajaría
creando la red subterránea que comunicaría dos partes del pueblo sin necesidad
de que se usara el tren. “Una buena forma de que la gente use las piernas y
deje descansar el tren”, dijo su padre entre risas.


Durante ese día, Roxas se dedicó a explorar el pueblo: era
un pueblo muy pequeño, cuyo centro radicaba en la plaza principal, que era recorrida por un pequeño
tranvía que parecía hecho para turistas; de aquella plaza se podía llegar prácticamente
a cualquier parte: la llamada “Sandlot”, donde los jóvenes se reunían, algunos
callejones y recovecos y un gran muro infranqueable, donde había una pequeña
abertura, que dejaba ver hacia un bosque que parecía infinito; habían pósters
que hablaban de un evento llamado “Struggle”, que ocurriría en las próximas dos
semanas; otros sobre un festival del pueblo, entre muchos otros. Al llegar a la
plaza se encontró con un gran alboroto, puesto que uno de los habitantes había
puesto una pequeña tienda; Roxas se acercó y miró bien: era una tienda de
accesorios. Contempló con tranquilidad aquellos objetos y le gustaron un par de
anillos: uno negro y uno blanco, que compró. El dueño de la tienda, una
jovencita muy amable, pidió que les tomaran una foto para que recordaran que él
había sido su primer cliente. Ella se quedó con la foto y le agradeció con una
amable sonrisa.


Poco después desanduvo sus pasos hasta el Sandlot, donde se
encontró con un chico de capa blanca, seguido de otro muy fornido y una chica
de cabello blanco y mirada seria; estaban entrenando con espadas de juguete.


-Nuevo visitante.-dijo la chica, quien tomó su espada en
posición de ataque-.


-¿Tú quien eres? ¿No sabes que Seifer está entrenando,
y’know?


-Calma, calma… el chico de bata blanca dejó de golpear un
muñeco de paja que usaba para entrenar y miró con altivez a Roxas.


-Tienes valor para mostrarte frente al Comité Disciplinario,
niño,-dijo con seriedad.


-¿Comité Disciplinario? No sabía que había eso en este
pueblo…


-Así es-, sonrió burlonamente-, y yo soy el líder, Seifer.
Ellos son Trueno y Viento-señalando a los dos chicos tras él. –Como eres nuevo
en el pueblo, debemos enseñarte… medidas disciplinarias-comenzó a reír y el
chico que estaba con él rió muy fuerte, como si lo que hubiera dicho su jefe
fuese gracioso-.


-Así es, Seifer te aplastará, ¿y’know? –moviendo su espada
de juguete con soltura, a pesar de ser tan grande.


-Derrota.-La chica de cabello blanco simplemente se acomodó
el cabello y se preparó para la pelea. Por suerte para Roxas, había una espada
cerca de donde estaba, así que la tomó y se puso en posición. Justo antes de
que Seifer y Roxas comenzaran a pelear, alguien se inmiscuyó en la pelea.


-¡Basta, Seifer! ¿No puede pasar un día sin que pelees? Un
chico rubio y cabello puntiagudo con pantalones militares detuvo a Seifer,
mientras otros dos chicos también le hacían frente.


-Je, son los perdedores… vámonos de aquí, chicos. Los otros
asintieron con la cabeza y se fueron tranquilamente.


-Vaya… no sé si decirte que tienes agallas o que tienes mala
suerte al ser nuevo y encontrarte con ese grupo de tontos… -extendió su mano y
sonrió amablemente-; soy Hayner; ellos son Pence y Olette.


Una chica de cabello castaño y ojos verdes le sonrió
tímidamente, y el chico gordito con jersey lo saludo amistosamente.


-Soy Roxas. Mucho gusto en conocerlos.


Lejos de allí, alguien trabajaba en una computadora. Lo
miraba un encapuchado, recargado en la pared.


-Hay que mantenerlo vigilado-dijo el hombre enmascarado,
sentado frente al computador.


-¿Ese es mi trabajo?-le respondió el encapuchado.


-Así es, vigílalo bien.


Capítulo 2

Spoiler:



2.- Sea-salt Ice Cream.





Roxas entró a la escuela al día siguiente. Era extraño, pero
se mezclaba bien entre la gente; todos eran muy amables con él y parecía que
les agradaba, aunque Roxas no fuese precisamente muy parlanchín. Por suerte, su
profesor lo sentó cerca de Olette, con quien entabló una rápida amistad. Fue
ella quien le habló de su lugar secreto y de que se reunían todas las tardes
después de clases en un pequeño callejón, que habían acondicionado para que
funcionara de escondite secreto.


-Entonces, Roxas-le preguntó Hayner después de clases-, ¿de
donde vienes?


-Vengo de un pueblo llamado Traverse Town-respondió
alegremente-; era muy tranquilo y muchas personas que viajaban pasaban por
allí.


-Entonces seguro conociste a mucha gente interesante-replicó
Pence.


-Sí, muchos eran muy amables y me divertía en grande allí.


Así pasaban sus tardes platicando y riendo alegremente. Poco
después, cuando ya era tarde y todos se fueron, Olette le pidió a Roxas que la
acompañara a su casa, ya que vivían muy cerca; Roxas aceptó amablemente y
emprendieron el camino a casa.


Olette le contó que ella también era nueva en el vecindario;
no tenía mucho tiempo de haberse mudado desde un pequeño poblado en la costa,
donde había nacido y crecido, hasta que sus padres decidieron mudarse a
Twilight Town. Caminaron largo rato por el pueblo, charlando alegremente,
mientras Olette no dejaba de sonrojarse mientras caminaba al lado de Roxas,
aunque éste no lo notó nunca. Finalmente, llegó la hora de separarse.


-Vivo hacia allá-, señalando una calle al norte, donde había
un pequeño árbol iluminado con los rayos del Sol-, ahí es mi casa, puedes pasar
cuando quieras.


-Gracias-dijo él, muy amable y un poco apenado. –Nos veremos
mañana.


-De acuerdo, buenas noches, Roxas. Sonrió y muy contenta,
siguió el camino a su casa.


Roxas la miró irse y algo lo perturbó, pero no supo qué, así
que no le prestó importancia y siguió caminando, hasta que miró la torre de la
estación. Sentía como si ya la hubiera visto antes, así que se encaminó a ella.
Encontró unas escaleras de metal del lado izquierdo del edificio, por lo que
subió con tranquilidad hasta llegar a la cima. Ante él se abría un paisaje
maravilloso: las nubes, cubiertas por el sol del crepúsculo, se tornaban
rojizas, naranjas e incluso con algunos tonos azules y morados; a lo lejos
podía ver los andenes de los trenes, construidos sobre la tierra montañosa que
rodeaba a la ciudad, en su ir y venir de la estación hacia nuevos destinos. De
pronto, sintió una presencia cerca de él y al mirar, contempló a una chica. Era
de ojos azules y cabello negro, envuelta en una chamarra negra; estaba comiendo
una paleta de hielo.


-¿Quieres?-le dijo despreocupadamente. Es helado de sal
marina, pruébalo.


Roxas lo tomó algo precavido y lo lamió suavemente. El sabor
se le hizo increíble; algo salado al principio y después muy dulce.


-Gracias, está delicioso-se lo devolvió con una sonrisa.


-De nada, Roxas. Se levantó y caminó hacia la escalera.


-Espera, ¿cómo sabes mi nombre?-trató de alcanzarla, pero
cuando llegó a las escaleras, ella había desaparecido.


Roxas regresó a su casa y les contó a sus padres lo ocurrido
en los últimos días, durante la cena.


-Me alegra mucho que ya tengas amigos, Roxas-le dijo su
madre-, al menos ya tienes como divertirte.


-¿Dónde está papá?-dijo algo preocupado.


-No te preocupes, está trabajando en Sunset Terrace; dijo
que volverá algo tarde.


-De acuerdo. Roxas terminó de cenar y subió hasta su
habitación, donde se sentó en su cama y miró al pueblo una última vez antes de
acostarse; se sonrió al pensar en aquellos chicos que había conocido y que
quizás sería bueno el vivir aquí. Antes de dormir, Olette pasó por su mente.


En otro lugar, un encapuchado salía de la nada, posándose en
la pared.


-¿Por qué elegiste Traverse Town?


El enmascarado sonrió con tranquilidad mientras saboreaba
una paleta de helado. –Porque ese pueblo me trae recuerdos, y es perfecto para
él. Sólo está de paso.


-Tienes un sentido del humor muy bizarro, ¿lo sabías?


-Hmph… tus pretensiones no me interesan por ahora, sólo
mantenlo vigilado.


-Bien, lo haré… por cierto…


-¿Sí?


-¿Cuándo volverá?


-Es muy pronto aún. Primero debe aclimatarse a su nuevo
hogar, antes de que empiece a recordar.


-¿Tardará mucho?


-Si ella se apresura…-se calló por un momento, mientras
miraba una imagen en la computadora-…no será mucho tiempo.


Capítulo 3.

Spoiler:



3.- The Struggle.





Se armó un gran alboroto en todo el pueblo. Miles de globos
azules, rojos y amarillos flotaban hacia el firmamento, y todo el pueblo se
había reunido en el Sandlot. Había puestos de comida, de dulces y juguetes,
pequeñas espadas de juguete a la venta y un gran ring en el centro del lugar.
Era el primer torneo anual “Struggle”, hecho por el dueño de una de las tiendas
grandes de la plaza. Se había anunciado mucho tiempo antes, con pósters y
cuchicheos de los chicos, que llegaron a su vez a oídos de los adultos y
finalmente el pueblo entero se reuniría para ver la batalla. Había muchos que
lo veían desde sus casas; otros estaban en los techos, esperando el comienzo, y
los más afortunados, como Roxas y sus amigos, estaban en el centro de la
acción, esperando ver las interesantes peleas.


-¡Vaya, que genial!-dijo Hayner, muy exaltado-, espero que
el próximo año pueda entrar.


-Seguro que sí-lo apoyó Pence-, con tu habilidad, ganarás
fácilmente.


-¿Y tú, Roxas? ¿Te gustaría entrar al torneo? Olette le
preguntó tímidamente.


-No lo sé… no soy muy bueno peleando… -dijo algo pensativo.


-Ya veo… -dijo algo triste-, pero si entrenas, seguro que te
volverás muy bueno-le sonrió alegremente.


-Gracias, Olette, eso espero.


-¡Bienvenidos todos!-La voz del tendero hizo acallar a la
multitud.-¡Bienvenidos todos, damas y caballeros, a nuestro primer torneo anual
“Struggle”! La multitud empezó a rugir ante tal presentación.


-¡Hoy tendremos grandes batallas y aquél que resulte el
ganador, se llevará el título de “Campeón” y el cinturón de campeón! Entonces
levantó al cielo el cinturón, que era de oro, donde se mostraba el símbolo del
torneo: una mano sosteniendo una espada Struggle y alrededor 4 círculos de
colores: azul, amarillo, verde y rojo. Después, bajó del ring y mostró el
trofeo del torneo: estaba hecho completamente de cristal, junto con los 4
colores del cinturón, mostrados en pequeñas esferas de cristal que brillaban
intensamente.


Fueron muchas peleas a lo largo del día; muchos perdieron
rápidamente; otros soportaron grandes retos, y al final solo quedaron 4 participantes:
Trueno, Viento, Seifer y Setzer, un tipo recién llegado que mostró grandes
aptitudes para la batalla y el galanteo. En las semifinales, Trueno se enfrentó a Seifer y Viento a
Setzer. Trueno no pudo ser capaz de enfrentarse a su líder y superior y
abandonó el combate, mientras que Viento sostuvo una feroz batalla con Setzer;
la batalla se prolongó más de lo debido, mientras que los espectadores miraban
de un lado a otro como los combatientes se golpeaban el uno al otro,
defendiéndose de los ataques del otro, tratando de adivinar el próximo
movimiento del contrincante. Esta fue, probablemente, la batalla del Struggle
más recordada de aquel torneo, puesto que fue tan espectacular, que sin lugar a
dudas dejó a más de uno con la boca abierta.


-¡Vamos, Viento, tú puedes!-gritaban algunos espectadores.


-¡Setzer, véncela!-gritaban las fervientes fans del pseudo-galán,
quien se regodeaba cada que podía. Pero aún Viento usando todas sus
habilidades, no pudo ganarle al final y cayó rendida. Trueno entró a cargarla
cuando terminó la batalla y miró con profundo desprecio a Setzer.


-Por favor, Seifer… derrótalo. Trueno salió del Sandlot con
Viento en brazos.


-Me preocupa un poco Viento… ahora vuelvo. Olette salió tras
Trueno, para ver si Viento estaba bien.


Poco después empezó la batalla final. Seifer vs. Setzer. El
público aún estaba enardecido por la anterior pelea y querían ver más; Seifer
se veía decidido: el hecho de que Viento saliera golpeada era algo que no iba a
dejar impune ante aquel arrogante fanfarrón. Setzer, por otro lado, se
vanagloriaba de su ya casi segura victoria, lanzando besos y miradas coquetas a
las chicas que lo apoyaban. Después de una larga espera, el dueño dio el
banderazo inicial y comenzó la pelea.


Seifer se colocó en su ya clásica pose de batalla, con la
espada en la mano izquierda y mirando directamente a su rival por encima de la
espada; estaba ansioso de hacerle pagar lo que le había hecho a Viento. De
inmediato se lanzó al ataque y comenzó a golpear inmisericordemente a su
oponente, quien no podía creer la fuerza del chico; golpe tras golpe, parecía
que Seifer dominaba la batalla; después de evadir los ataques, aunque fue
golpeado en más de una ocasión, Setzer contraatacó; saltó en el aire y se
impulsó hacia delante, haciendo un giro en espiral, tratando de golpear
inútilmente a Seifer, que devolvió el ataque con un solo golpe; después, volvió
a ponerse en guardia, esperando el movimiento de su enemigo. Setzer parecía
cansado; los golpes de Seifer sin duda lo habían lastimado severamente y el
tiempo casi acababa; fue cuando corrió directamente hacia su rival y antes de
que Seifer pudiera golpearlo, se lanzó a un lado y le dio una estocada en las
costillas a Seifer, quien adolorido por el golpe, retrocedió un poco.


-¡Muy bien, presumido, te llegó la hora! Fue cuando Seifer
usó su habilidad especial, aquella en la que había estado entrenando desde
hacía mucho tiempo junto con Viento y Trueno. Bajó la espada para quedar
desprotegido y cerró los ojos. Cuando Setzer miró esto, sonrió, pensando que su
oponente se había rendido y atacó sin pensar. Fue cuando Seifer abrió los ojos
y lo golpeó en el pecho, para después golpearlo en la cara y lanzarlo por los
aires; después, puso la espada a la altura de su pecho y esperó a que Setzer
bajara aturdido por el golpe; cuando lo hizo, Seifer comenzó a girar en su
propio eje, golpeando al debilitado Setzer en muchas ocasiones; cuando terminó
de girar, Setzer estaba en el suelo, casi desfalleciente. La multitud esperaba
ansiosa el resultado; quedaban sólo 10 segundos de la pelea y todo parecía
indicar que Seifer había ganado; cuando se acercó para ufanarse de su victoria,
Setzer se levantó y lo golpeó en la cabeza, lanzándolo hasta la esquina
contraria, donde Seifer quedó desmayado.


Los presentes no podían creer lo que habían visto, pero fue
cuando la multitud enardecida rugió por tal demostración de poder y valentía,
coreando el nombre “Setzer” infinidad de veces. Setzer fue declarado vencedor
del torneo y se le entregó el cinturón y el trofeo del campeón.


Capítulo 4.

Spoiler:



4.- Sunset Terrace.





Pasó una semana desde que Setzer había vencido a Seifer en
el Struggle y éste estaba de un humor de perros. No salía de su casa y cuando
lo hacía, salía furioso, tratando de golpear a quien siquiera lo mirara a los
ojos; tanta era su vergüenza por haber perdido de forma tan humillante. Roxas y
los demás trataron de hablar con él, pero se negó, en momentos a punta de
espada. Poco después de la derrota de Seifer, Olette regresó diciendo que
Viento estaba bien y estaba siendo atendida por Trueno, quien no se alejó de
ella ni un solo instante; eso los tranquilizó un poco.


Un par de días después, llegó un pequeño al pueblo. Tenía
vestimentas extrañas y un sombrerito que ocultaba su rostro; era muy penoso y
no hablaba con nadie, salvo con Trueno, con quien se identificó desde el
principio; fue por una indiscreción de Trueno que supieron su nombre: Vivi.
Cuando Roxas y los demás hablaron con él, fue muy breve, pero muy amable y
tímido, lo cual hizo que les agradara, aunque Vivi siempre salía con el grupo
de Seifer; hasta él mismo salió de su pesimismo cuando lo conoció, cosa rara en
Seifer, puesto que nunca antes había expresado emoción alguna hacia Trueno o
hacia Viento.


Los días pasaban y faltaba poco para que por fin llegaran
las vacaciones. Entonces Pence sugirió que fueran todos a la playa durante las
vacaciones de primavera.


-Perfecto-, dijo Hayner, sentado en su sitio de siempre en
el escondite-, iremos a la playa, pero antes está el Sunset Festival,
¿recuerdan?


-¿Cuál festival?-dijo Roxas.


-Vaya… ¿tanto tiempo en el pueblo y no sabes eso?, bueno, te
explicaré-dijo Pence-: es un festival que se hace en el pueblo dos días antes
de que inicie la primavera; es un festival muy bonito, seguro te gustará.


-Oh sí, recordé que debo ir a un lugar-dijo Hayner, de
pronto, y se fue corriendo.


-¡Espera, Hayner! Pence fue tras él, dejando solos a Roxas y
Olette, que estaban sentados en el mismo sillón.


-Oye… Roxas…


-¿Sí?-mencionó despreocupadamente.


-Ahm… tú… ¿irás con alguien al festival? Ahm… me… me refiero
a que si alguna chica te ha invitado…


-Oh… pues no, no realmente-dijo, mirando el tablero de
dardos.


-Ya veo… que bien…-se sonrojó y no dijo nada más por un
rato, hasta que Roxas la miró-.


-Oye Olette… ¿quieres ir conmigo al festival?


-Me… ¡me encantaría!-sonrió alegremente y se levantó del
sillón-.- Bueno, ya debo irme, Roxas, hasta mañana.


Roxas la miró irse tranquilamente y sintió algo en su pecho,
algo que no había experimentado antes; salió del escondite y caminó por la
ciudad un rato; todo parecía en calma; en algunas tiendas, algunas personas
compraban comida y todo lo necesario para el festival; se les veía alegres y
llenos de emoción; pronto se encontró con el muro de la ciudad, y miró por
aquella grieta: podía ver un bosque enorme y oscuro, donde seguro le aguardaban
muchos misterios; de pronto la grieta se resquebrajó y dio paso a un enorme agujero
por el que Roxas pudo entrar sin problemas; se encontró con un pequeño claro,
en medio de lo que parecía ser un frondoso y enorme bosque; se preguntaba como
era posible que no hubiera visto semejante bosque desde la torre de la
estación, por lo que su curiosidad aumentó y se adentró en él. Pasado un rato,
salió del bosque y se encontró con un muro que parecía antiguo, cubierto por
una reja algo oxidada y con candado; tras la verja había un descuidado patio y
una enorme mansión, aparentemente deshabitada; se preguntó que habría tras
aquellos muros cuando miró por la reja y su mirada se cruzó un instante en una
ventana grande, en el segundo piso. Habría jurado que había visto una silueta
humana, cuando a su espalda escuchó ruido, por lo que volteó; sólo fue un
segundo, pero al volver la vista, la misteriosa figura había desaparecido.


Salió del bosque tan rápido como pudo y se fue a casa, donde
cenó con frugalidad mientras escuchaba a su padre decir que la vía subterránea
ayudaría al pueblo como nunca antes, y que el inicio del festival sería cuando
se inaugurara; no pudo evitar sonreír al ver a su padre tan feliz y a su madre
tan comprensiva y amable con él.


Antes de irse a dormir, se asomó por la ventana, mirando el
pueblo con total tranquilidad cuando escuchó una voz detrás de él: “-Te gusta
este pueblo, verdad?”


Roxas se sobresaltó al ver a aquella chica que le había
convidado el helado hacía tantos días, en la estación.


-¿Cómo entraste aquí?-preguntó, algo atemorizado.


-Diviértete mañana en el festival, Roxas. Después señaló
hacia la ventana.


En las vías del tren pasaba uno que nunca había visto; era
azul y más largo que los demás. Era la primera vez que lo veía.


Roxas volteó algo intrigado: -¿Qué significa…? La chica
había desaparecido.





Al día siguiente, el pueblo entero se encontraba rumbo a
Sunset Terrace; los trenes trabajaron a su máxima capacidad transportando a la
gente, que iba y venía sin cesar; todo el pueblo se reunía en aquel lugar; poco
después el padre de Roxas inauguraba la vía subterránea, entre vítores y
aplausos; fue él quien mostró que era un acceso rápido para llegar a la parte
principal del pueblo sin problemas, por lo que los trenes descansaron un buen
rato y no se llenaron tanto como en la mañana.


Había cientos de globos y pequeños puestos en todo Sunset
Terrace; pequeños niños jugando con algunas espadas Struggle y pistolas de
agua, divirtiéndose y acompañando con sus risas la alegre música que había en
el ambiente. Uno de los puestos más recurridos fue el del helado de sal marina,
recién llegado al pueblo. Roxas no dijo nada sobre haberlo probado antes y
compró paletas para todos, quienes lo saborearon tanto como el mismo Roxas, a
quien le parecía que era la primera vez que lo probaba.


El día entero estuvieron entre los puestos, comprando cosas
y jugando algunos juegos, inclusive un juego de cartas algo extraño, llamado
Triple Triad, llevado por un tipo vestido de vaquero, quien presumía de su gran
puntería y su galanteo a las chicas.


-Oh vaya… otro Setzer-refunfuñó Hayner-, no era suficiente
con uno.


-Vamos, vamos, pequeño-dijo el hombre-, cuando seas mayor
podrás tener tantas chicas como quieras, yo te enseñaré como-dándole un codazo
en las costillas y riendo apaciblemente.


-Vámonos, chicos-repuso Hayner-, este tipo está loco.


-Irvine, para servirte, chico-dijo el vaquero, haciendo una
especie de reverencia, quitándose el sombrero-vuelve si necesitas más
consejos-, y volvió a reír.


Fue entonces cuando fueron a Sunset Hill. Usualmente había
muchos chicos jugando por allí, puesto que era un lugar ideal: una pequeña loma
desde la que se podía ver gran parte del pueblo, así como los trenes que iban y
venían de todas direcciones. Se sintieron algo incómodos, puesto que al llegar,
había muchas parejas contemplando el atardecer, abrazados cariñosamente. No
pasó mucho tiempo hasta que Hayner y Pence volvieron a dejar solos a Roxas y
Olette, quienes se acercaron al mirador y contemplaron el atardecer.


-Me gusta venir aquí a veces-dijo Olette, suspirando-, el
paisaje es hermoso… Dime, Roxas… ¿había lugares así en tu pueblo?


-No, no los había… era un pueblo muy urbano…-suspiró
recordando-, había una tienda de juguetes a la que todos los chicos íbamos de
vez en cuando; nos metíamos a las alcantarillas, donde habían grabados antiguos
y muy interesantes… Je… recuerdo también que nunca pudimos abrir una puerta muy
extraña… tenía el símbolo de una llama…-miró el atardecer tranquilamente,
recordando con cariño aquellos buenos tiempos, perdiéndose en sus recuerdos un
instante.


-¿Roxas? -Olette lo miró preocupada-.


-No te preocupes… estoy bien… solo recordaba un poco…


-Ya veo… eso es bueno… De pronto, Olette se recargó en el
brazo de Roxas y éste no se movió ni un poco… estaba apenado, pero era
agradable estar con ella. Era la primera vez que sentía algo así.


-Bueno, ya debemos regresar, seguramente Hayner y Pence ya
se fueron. Olette lo miró dulcemente y Roxas asintió con la cabeza.


-Muy bien, vámonos-dijo, sonriendo, mientras tomaba su mano.


Capítulo 5.

Spoiler:



5.- The Sandlot.





Olette y Roxas estaban sentados en la cima de la torre de la
estación, tomados de la mano y contemplando el eterno atardecer.


-¿Crees que estemos así siempre?-finalmente Olette se había
decidido a preguntarle.


-¿A qué te refieres?


-A que estemos juntos… -se sorprendió de lo que había dicho
y se sonrojó-, me… me refiero a que tú, Hayner, Pence y yo… estemos juntos…
divirtiéndonos…


Roxas no dijo nada, solo miró el sol que parecía que ya no
podía soportar otro día más en ese eterno crepúsculo. Se levantó y Olette lo
miró algo preocupada y triste. Cuando la ayudó a levantarse, la abrazó con
dulzura y la besó en los labios.


-Lo que importa es que hoy lo estamos, nada más. Después,
bajaron de la estación y fueron a casa.


Al día siguiente, Hayner fue a buscar a Roxas a su casa.


-¡Oye, tenemos problemas, ven rápido! Aunque no le dijo que
era, Roxas se vistió tan rápido como pudo y salió de casa, junto con Hayner. Su
madre lo miraba preocupada desde el pórtico.


-Descuida-dijo su padre, abrazándola por la cintura-,Roxas
estará bien, es un chico fuerte.


-Tienes razón…-suspiró lentamente y miró a su esposo-, pero
a veces siento que no lo volveré a ver…


-Creo que estás exagerando-,dijo su padre, riendo
quedamente-, él está con nosotros y nunca se irá. Después entraron en la casa.


Roxas y Hayner llegaron extenuados al Sandlot; su
respiración quemaba y les era difícil respirar; había sido una carrera algo
larga. Al ver mejor, se dio cuenta de que Olette estaba prisionera. Trueno y
Viento estaban con los brazos cruzados, sin dejarla moverse.


-Silencio. Prisionera. Viento, con su habitual mutismo, no
le dejó decir nada más.


-Será mejor que te calles, ¿y’know? A Seifer no le gustan
las… Trueno se calló inmediatamente, ya que Viento le propinó un golpe en la
boca.


-Indiscreto.


-Así que ya llegaste… Roxas. Tras él apareció Seifer, espada
en mano, golpeándolo en la espalda; Roxas cayó al suelo de improvisto.


-¡Oye! ¡¿Quién diablos te crees!?-replicó Hayner, furioso.


Seifer sin inmutarse, levantó los brazos al cielo,
murmurando lentamente: “Soy el Caballero de la Bruja…”, para después golpear a Hayner en la
cabeza y dejarlo inconsciente.


-¡Hayner! Roxas se levantó rápidamente al ver a su amigo
lastimado y miró furioso a Seifer.


-¡¿Qué rayos te pasa, Seifer!?


-He decidido que ustedes no me sirven, y como caballero de
la bruja, ¡debo acabarlos! Se colocó en posición de ataque y sonrió
burlonamente. –Y empezaré llevándome a tu novia, debilucho-.


Después de eso, Seifer comenzó a atacar a Roxas, golpeándolo
tanto como pudo; apenas y podía levantarse, puesto que no tenía nada con qué
defenderse. Estaba a punto de caer desfallecido cuando un grito lo sorprendió.


-¡Roxas! Pence le lanzó dos espadas Struggle, que alcanzó a
tomar. Entonces algo en Roxas despertó, algo antiguo, que no sabía porqué, pero
sabía bien lo que debía de hacer.


-¡¿Dos!?-dijo un muy sorprendido Seifer-, bueno, no importa,
¡perderás!


Fue cuando comenzó la batalla. Roxas se percató de que podía
manejar con soltura dos espadas, aunque nunca antes hubiera tenido la necesidad
de pelear; sentía que las espadas eran una extensión de su propio brazo.
Seifer, quien parecía algo sorprendido y molesto, no se rindió y lanzó un
ataque frontal contra Roxas. Éste lo detuvo con una sola espada y atacó con la
otra, sin éxito. Seifer retrocedió un poco y volvió a lanzarse a la pelea; sus
ataques eran muy rápidos, aún más que cuando peleó con Setzer; sin duda había
entrenado más desde la última vez que Roxas lo vió pelear, pero aún así, su
determinación era reacia. Golpeaba con la espada derecha y trataba de rematar
con la izquierda, pero Seifer pudo detener sus ataques con cierta facilidad,
hasta que un golpe le dio de lleno en el estómago y retrocedió adolorido.


-¡No te librarás tan fácil de esta, perdedor! Seifer puso su
mano como si apuntara a Roxas y entonces éste sintió que algo en su cuerpo
explotaba; después de eso, Seifer se inclinó y levantó su espada a la altura de
su cabeza, para después correr y golpear a Roxas en la cabeza, lanzándolo por
los aires.


-Que patético, no creo que puedas seguir después de mi golpe
super-especial-,dijo, ufanándose un poco.


Roxas apenas y se pudo levantar por el golpe tan fuerte que
le habían dado, pero no iba a rendirse tan fácilmente. De pronto miró sus
espadas y sintió algo raro; las espadas parecían cambiar lentamente; una de
ellas era blanca y parecía emanar tranquilidad y serenidad, mientras que la
otra reflejaba oscuridad, algo perdido y lejano; sólo fue un instante, antes de
que Seifer continuara su ataque, pero esta vez Roxas estuvo atento y esquivó su
ataque, lo suficiente como para poder contraatacar golpeándolo con ambas
espadas en las costillas, que lo derribaron en un instante, dejándolo indefenso
y sin arma a la mano.


Seifer se levantó adolorido, ayudado por Trueno y Viento,
quienes lo sacaron del Sandlot lo más rápido posible. Hayner, Pence y Olette se
acercaron y lo felicitaron por su increíble batalla, aunque Roxas parecía
pensar en otras cosas.


-¿Qué era lo que acabo de ver?...





En otro lugar, el hombre enmascarado veía con tranquilidad
los monitores.


-Eso no debía ocurrir…


-¿Qué pasa? ¿Una falla en tus planes? El hombre encapuchado
salió de la oscuridad.


-No seas ridículo… Roxas se está apegando a sus recuerdos;
si no lo detenemos… quizás todo lo que hemos hecho no haya servido para nada.


-Oh… entonces habrá que hacer algo… o ella no podrá seguir
con su trabajo…-nuevamente, el encapuchado desapareció en la oscuridad.


De pronto, apareció en un cuarto completamente blanco, donde
habían miles de dibujos pegados en la pared.


-Te estás tardando mucho.


-Lo sé, no es fácil-dijo una pequeña niña sentada en una
silla en una esquina, dibujando serenamente-. Solo espero que pueda perdonarme.



Capítulo 6.
Spoiler:



6.- Chain of Memories.





Finalmente había llegado el día. Roxas salió temprano de
casa y pasó por Olette, quien lo esperaba sentada en el pórtico de su casa,
sonriendo alegremente. Después, fueron a la estación a encontrarse con Hayner y
Pence, quienes ya los estaban esperando.


-¡Vaya que son lentos!-dijo Pence, riendo-, bueno, ya que
están aquí, es hora.


-¡A la playa!-gritó Hayner, alzando su puño sobre su cabeza.
Los demás le secundaron y rieron al unísono.


Poco después, abordaron un tren que los dejaría más allá de
Sunset Terrace, cerca del pequeño pueblo donde Olette había crecido. La
estación donde se bajaron era muy pequeña, y no había nadie. Olette les dijo
que siempre había sido así en su pueblo, era muy tranquilo y apacible. Los tres
chicos asintieron con la cabeza tranquilamente.


Caminaron por aquel pueblito donde apenas y habían personas
en las calles; todos estaban muy ocupados trabajando en sus granjas y
cosechando algunos vegetales de la temporada, mientras veían pasar a los chicos
recién llegados. Los más viejos reconocieron a la pequeña Olette que había
salido del pueblo apenas hacía 3 años y la recibieron con alegría y amabilidad.


-Vaya, Olette sí que es popular aquí-dijo entre susurros
Pence.


-Es que Olette fue la primera persona, junto con su familia
en salir del pueblo-le contestó Hayner.


Después de pasar por las calles del pueblo, Olette los llevó
a la playa. Era un lugar hermoso; las suaves olas eran matizadas con los tenues
rayos del Sol, lo que producía un hermoso efecto. Aunque, para sorpresa de los chicos, aquí el
cielo era azul y el Sol brillaba con un amarillo intenso.


-Es que no estamos en Twilight Town-,dijo, riendo suavemente-,
aquí hay día y noche.


El movimiento de las olas y el viento que traía un olor
salado agradó mucho a Roxas, quien fue el primero en entrar al agua; el
contacto del agua fría con su cuerpo fue muy agradable; poco después, sus
amigos se le unieron y se divirtieron mucho bajo el Sol. Unas horas más tarde,
comieron algunos aperitivos que llevaban, más algunos sándwiches preparados por
Olette, que resultaron deliciosos, acompañados por algunos refrescos.


De pronto, apareció Seifer, acompañado de Trueno y Viento,
quienes miraron con algo de desprecio al grupo.


-Vaya perdedores, ¿así que nos siguieron hasta acá?


-Tranquilo, Seifer, solo venimos a divertirnos-respondió
Hayner con una sonrisa.


-Hmph… no se me acerquen, perdedores.


-Prohibido-dijo Viento, quien traía un traje de baño azulado
que parecía escolar.


-Ni se les ocurra, ¿y’know?-dijo Trueno, quien parecía más
concentrado en ver a Viento que en lo que estaba diciendo, lo que provocó las
risas de los demás; después, se alejaron un poco del resto, pero lo suficiente
como para verlos, lo que les hizo reírse aún más.


-Se nota que nos siguieron aquí-dijo Hayner, entre risas-.


-Bueno, no hay porqué pasárnosla mal hoy-replicó Olette-,
hay que divertirnos. Los demás asintieron con la cabeza.


Fue un día de lo más agradable: nadaron en el océano,
hicieron castillos de arena, incluso Hayner estuvo a punto de golpear en la
cabeza a Seifer, creyendo que era una sandía, ya que Seifer estaba enterrado en
la arena, disfrutando a su manera del Sol; Viento estuvo en cuclillas bajo la
sombrilla todo el tiempo, mientras que Trueno trataba de impresionarla sin
éxito, siendo golpeado muchas veces por ella, cuando se acercaba a recostarse
bajo la sombrilla.


Pocas veces tuvieron un momento así; mientras el viento
soplaba alegremente, Roxas miraba hacia el infinito mar, pensando en lo que
Olette le había dicho; sonrió para sí mismo y se respondió: “Sí… ojalá esto
durase para siempre…”.


Después de lo que se les hizo un muy corto día, por fin
volvieron a ver la silueta del atardecer, mientras el Sol comenzaba a
desaparecer en el mar lentamente, inundando el océano de un hermoso tono
rojizo.


-¿Adónde crees que vaya el Sol cuando se mete?-preguntó
Pence, algo curioso.


-No lo sé-dijo Hayner-, quizás vaya rumbo a otro mundo.


-¿Otro mundo?-dijo Roxas.


-Sí… ¿no sería genial? ¿Qué allá afuera hubieran más mundos,
diferentes a éste?


-Hm… sería interesante-dijo Olette, algo pensativa.


-Pero bueno, nosotros tenemos a nuestro querido Twilight
Town, ¿no es así, chicos?-intervino Pence.


-Es cierto… tenemos al pueblo… y nos tenemos a nosotros.
Hayner se levantó y fue a prepararlo todo para salir de la playa, mientras
Pence se quedó viendo el mar, nostálgico.


-Roxas… ¿damos un paseo por la playa? Olette lo miró,
ilusionada.


-Está bien, vamos. La tomó de la mano y caminaron juntos por
la orilla, sintiendo como el mar lamía sus pies suavemente.


-Ya lo pensé-dijo Roxas, en un murmullo.


-¿Qué pensaste?-le preguntó Olette.


-Que quiero que esto dure para siempre.


Olette lo besó tímidamente y se aferró a su brazo,
sonriente.


-Yo también… yo también espero que así sea.


Capítulo 7.

Spoiler:



7.- The Tower





Roxas caminó solo por la ciudad aquél día. Hayner y Pence
estuvieron ocupados aquel día y Olette tuvo que salir de la ciudad de
emergencia; Roxas contempló con tranquilidad la ciudad, que parecía estar en
total calma. El viento soplaba levemente y no había mucho que hacer: era un día
cualquiera en Twilight Town; los tenderos atendían como amabilidad a sus
clientes; el tranvía circulaba con regularidad y la quietud reinaba en aquel
lugar, que a Roxas le gustaba cada vez más. No hacía mucho que Pence le entregó
su copia de la foto que se tomaron en la playa no sintió que realmente Twilight
Town se había vuelto su hogar. Recorrió la plaza principal, el Sandlot, donde
no había nadie salvo cuando había un Struggle, o el grupo de Seifer, pero
increíblemente ni ellos estaban; después recorrió las calles como si nada y
pronto se encontró frente al agujero que daba al bosque. Roxas entró y se
recostó en un frondoso árbol. Contempló calladamente los rayos del Sol que se
filtraban por sobre las copas de los árboles, dándole una majestuosidad
impresionante a aquel lugar; se sentó y empezó a pensar sobre lo que había
ocurrido desde que llegó a Twilight Town; aunque al principio no le pareció
haberse cambiado de casa, sus amigos y las aventuras que habían tenido lo
habían hecho cambiar de opinión. De pronto comenzó a invadirle el sueño y sus
ojos se sintieron pesados, cayendo en la profundidad del sueño.





De pronto abrió los ojos y se levantó como si nada, pero
entonces escuchó una extraña voz: “Ve a la estación”. Roxas, aunque medio
dormido, escuchó atentamente y se encaminó hacia donde la voz le había dicho;
cruzó el pueblo serenamente, aunque pudo notar que de pronto parecía como si no
hubiese nadie en las calles; aunque no le pareció del todo raro, continuó su
camino. Finalmente subió la calle que llevaba a la estación y miró hacia atrás.
No había ni un alma en la calle, y parecía que tampoco en el pueblo, lo que le
hizo sospechar de que algo no andaba bien. Entró a la estación y se acercó al
mostrador a pedir boletos, pero nadie le respondió; en el andén de salida había
un tren extraño, que Roxas reconoció al instante: era el tren que había visto
días antes desde su ventana: era un pequeño tren azul, con ventanas en forma de
estrellas. De súbito, la puerta se abrió por sí sola, como si lo estuviera
invitando a entrar, a lo cual, aunque receloso, entró y se sentó. El tren no
tardó mucho en avanzar.





Miró por la ventana como el pueblo comenzaba a quedarse
atrás; alcanzó a ver la calle donde estaba la casa de Olette y se preguntó por
ella, si ya habría vuelto a estas horas; se preguntó por Hayner y Pence, si ya
se habrían desocupado y habrían ido a buscarlo; incluso se preguntó por Seifer,
si estaría aplicando sus “medidas disciplinarias” como de costumbre. De pronto
sintió débil su cuerpo y cayó desmayado en el tren.


Al levantarse, se percató de que estaba en otro lugar, que
no era Twilight Town ni nada que se le pareciera; el tren se detuvo frente a
una vieja torre muy alta; aunque algo reacio a bajar del tren, sintió la
necesidad de bajar; cuando todo su cuerpo estuvo fuera del tren, éste
desapareció misteriosamente.


-“Aquí Roxas, entra a la torre”.


Aquella voz volvió a llamarle, esta vez invitándolo a subir
a la torre, por lo que accedió; primero se encontró con una gran puerta de
madera, era enorme, y tenía tallados algunos grabados del Sol y de la Luna; la empujó con fuerza,
pero no pudo entrar, hasta que por fin, se decidió a tocar; la puerta se abrió
por sí sola y le mostró un pequeño recibidor de donde surgía una imponente
escalera. Subió por aquellos escalones y pasó algunas salas donde no había
nada, hasta que por fin se encontró en una puerta algo diferente a las demás. Volvió
a tocar y entró tranquilamente. Frente a él había un hombre muy alto, vestido
con un traje azul y un sombrero muy estrafalario.


-Tú no deberías estar aquí- le dijo con voz grave.


-Disculpe, no quería interrumpir…


-Silencio! Tú no deberías estar aquí, porque se supone que
tú no existes.


Roxas se quedó atónito, pensando en lo que el hombre había
dicho.


-Siéntate, Roxas. De pronto surgió una silla de la nada;
Roxas obedeció sin rechistar.


-Mi nombre es Yen Sid, y soy un poderoso hechicero. He
venido aquí para hablar contigo, Roxas.


-Pero… ¿conmigo…? ¿Qué he hecho…?


-Existes cuando no deberías existir, ese es tu pecado,
joven. Yen Sid se levantó tranquilamente y miró por la ventana.


- Creo que debo contarte algo…-musitó muy bajo, mientras
dirigía su mirada hacia Roxas-.


-Corres grave peligro, Roxas-finalmente dijo-, debes tener
cuidado. He venido porque un estudiante mío está preocupado por ti.


-¿Por mí…? Pero… no lo conozco…


-Pero él a ti sí. Me dijo que has estado viendo cosas que no
deberías ver.


-Bueno… eso es verdad… -bajó la cabeza algo triste-, una
chica… que me parece muy familiar…


Yen Sid lo miró con curiosidad y volvió a sentarse en su
silla.


-Ten cuidado de las visiones que tengas, pueden ser
engañosas. Tras un destello de luz, Roxas se encontró recostado, mientras
Olette lo miraba algo preocupada.


-Roxas, ¿estás bien? Te encontré tirado en el suelo, en el
bosque. ¿Te pasó algo?


Roxas se tranquilizó con la tierna mirada de Olette y se
incorporó lentamente;-sí, estoy bien-dijo-, solo tuve un mal sueño.





-¿Por qué permitiste que el viejo entrara? Nuevamente, la
figura encapuchada hacía su aparición ante el hombre enmascarado.


-Si Yen Sid apareció en Twilight Town, fue porque el Rey se
lo pidió. Al parecer también el Rey quiere que él vuelva lo más rápido posible.


-Es verdad, la Organización se está expandiendo rápidamente; no
tardarán en encontrarnos.


-Habrá que apresurarnos más de lo previsto;-miró unos datos
en la computadora y suspiró impaciente-.


Capítulo 8.

Spoiler:



8.- Organization XIII





Roxas les contó a los chicos sobre la mansión y el bosque al
día siguiente de que se encontrara con Yen Sid; quedaron realmente intrigados y
decidieron ir a tratar de averiguar qué era aquella mansión; cruzaron el
agujero del muro y se internaron en el bosque; quedaron maravillados, al igual
que Roxas cuando conocieron la mansión; era en verdad una mansión imponente.
Tras la reja había un extenso patio con torres derruidas, un camino de
ladrillos, aparentemente hecho de mármol y una enorme puerta, que lindaba con
lo desconocido. Aunque trataron de forzar la puerta, incluso trataron de
saltarla, fue en vano. Antes de irse, Pence los reunió a todos y quiso que se
tomaran una foto.


-Para el recuerdo-dijo después.


-¿Por qué, si siempre podemos venir aquí?-le respondió
Hayner.


-Porque somos los primeros chicos en conocer esta mansión y
porque solo hay una primera vez para esto-dijo sonriente.


-Bueno, bueno, me convenciste-dijo entre risas el propio
Hayner. La foto quedó para el recuerdo y Pence la puso en el sitio de honor del
escondite: en medio, donde todos pudieran verla.


Poco después, Roxas tuvo que dejarlos, porque su padre le
había dicho que fuera a la vía subterránea, ya que era importante; los demás
aceptaron y se fueron; Roxas abrazó a Olette antes de despedirse de ella y le
prometió que se verían solo ellos dos mañana, a lo que sonrió tímidamente y
aceptó.


Mientras Roxas iba rumbo a la vía, comenzó a escuchar voces;
voces extrañas que parecían provenir de todas partes y de ningún lugar al mismo
tiempo, bombardeando su cabeza, hasta que el dolor hizo que se sentara en una
pequeña banca; entonces, una voz se alzó frente al barullo en su mente: “Ve a
la estación”. Inmediatamente, las demás voces callaron.


Roxas corrió hasta la estación y subió por las escaleras de
metal. Nuevamente, aquel abrasador paisaje lo estremeció y a la vez lo alegró;
sabía que éste era su hogar. Se sentó en el borde del edificio, como si
esperara algo, hasta que de pronto, un encapuchado apareció a su lado. Tenía en
la mano una paleta de hielo.


-Yo tenía un amigo, ¿sabes?-le dijo en un tono triste a
Roxas-, él vivía aquí, pero se fue.


Roxas estaba intrigado por la aparición súbita de aquel
personaje, sobre todo cuando notó que su chaqueta era idéntica a la de la chica
que había visto en ese mismo lugar.


-¿Sabes adonde se fue tu amigo?-preguntó con curiosidad-.


-No, no lo sé… -suspiró muy fuerte y parecía meditabundo-,
solo dijo que iría a buscar algo y nunca regresó.





Por algún motivo, Roxas sentía algo familiar en él, al igual
que con la chica de ojos azules, pero no dijo nada, sólo se limitó a sentarse
cerca del extraño, quien se quitó la capucha, revelando un cabello largo y
puntiagudo, tan rojo como el atardecer.


-Me llamo Axel… ¿te lo aprendiste…?


-¿A qué te refieres…?-aquella frase resonó en su mente, como
un eco de un pasado lejano y perdido.


-Lo siento… así solía decirle… ¿cómo te llamas?


-Roxas.


-Gusto en conocerte, Roxas. Los dos se quedaron largo rato
mirando el atardecer.


-Mi amigo y yo…-comenzó a decir-, él y yo trabajábamos para la
misma Organización.


-Enserio… ¿cómo se llamaba?


-Organización XIII.


Roxas rió con un poco de sarcasmo. –Es un nombre extraño
para una Organización, ¿no te parece?


Axel le devolvió el sarcasmo. –No tanto como un pueblo que
se llama Twilight Town.


Y los dos rieron amenamente.


Pasaron mucho rato conversando; Axel le contó sobre algunos
lugares que había visitado y le dijo que su Organización trabajaba en algo muy
importante, en algo que cambiaría el futuro.


De pronto Roxas se sintió un poco mareado y le dolía la
cabeza; ya no podía escuchar las palabras de Axel, pero parecía feliz, por
algún motivo, al igual que él. De pronto, perdió la visión del pueblo y su
mente lo llevó a un lugar desconocido.


Frente a él se encontraba un edificio muy alto; estaba lloviendo
y no había nadie en esa oscura ciudad; de pronto del suelo surgieron horribles
criaturas, que fueron cayendo una a una, mientras Roxas las golpeaba con las
espadas que había visto antes. De pronto miró hacia el cielo y fijó su vista en
un chico que lo miraba; podía sentir su mirada penetrante, aunque tuviera
vendados los ojos; bajó y de pronto le quitó una de sus espadas; el combate no
se hizo esperar. Tras muchos ataques rápidos y contundentes, el joven cayó al
suelo, preguntándole: ¿Por qué? ¿Por qué tienes una Keyblade?” y su voz,
monótona y vacía, solo respondió cuando levantó la espada, en dirección a la
cabeza de su enemigo: “Cállate”.


Después, su mirada fue borrosa y poco fue lo que vio; lo
último que Roxas llegó a recordar fue que alguien le dijo: “¡Nos traicionarás a
todos!” y nuevamente aquella voz que no parecía ser la suya, respondió en un
tono deprimente y melancólico: “Nadie me extrañará”.




Capítulo 9.

Spoiler:



9.- Nobody.





Roxas soñó muchas cosas aquella noche. Pudo ver otros
mundos, criaturas misteriosas y peligrosas; personas que no había conocido
nunca, un castillo blanco, flotando sobre aquella oscura ciudad; un salón
blanco circular con 13 tronos, y la palabra “Nobody” repetida hasta el
cansancio en su mente. Roxas despertó gritando.


Comentó con sus padres sus sueños y sólo se miraron
preocupados, pero no dijeron nada que ayudara a su hijo, para evitar que se
sintiera mal. Roxas salió como si nada, mirando al pueblo y pensando que había
algo mal en él. Algo que simplemente no era correcto. Fue corriendo a casa de
Olette y preguntó por ella; le dijeron que ya se había ido; siguió corriendo
hasta que llegó a su escondite y los encontró a los 3, jugando aquel juego que
el vaquero Irvine había traído. Roxas no pudo soportar más y se abrazó a
Olette, sollozando desconsoladamente.


Hayner y Pence quedaron muy sorprendidos y salieron lo más
rápido posible del lugar, para que pudieran hablar en privado. Fue entonces
cuando Roxas le contó a Olette todo lo que había soñado; el incidente en la
mansión, la visita a Yen Sid y lo ocurrido con la chica y el tipo pelirrojo.
Olette lo abrazó en silencio y no dijo nada más.


-¿Qué crees que sea todo eso que soñaste?-le preguntó
después de un rato.


-No lo sé-dijo suavemente-, solo sé que me da miedo-.


Estaban en Sunset Hill, mirando los trenes.


-¿Sabes? Dicen que algunos recuerdos son de tu vida
pasada-dijo Olette, después de lamer su helado-.


-¿Entonces… eso es mi vida pasada?-preguntó con curiosidad.


-No lo sé, es una posibilidad. –Roxas no dejaba de ver las
vías, con la esperanza de volver a ver aquel tren, pero nunca apareció-.


-Ven, vámonos-le dijo Olette, abrazándose de su brazo-.


-Está bien… vámonos.


Aquella noche no pudo dormir; tenía muchas cosas en qué
pensar; las cosas que habían comenzado a sucederle lo perturbaban y a la vez le
era tan familiar que le atemorizaba.


-Organization XIII…-murmuró quedamente, estando solo en su
habitación-.


De pronto, volvió a oscurecerse su visión y volvió a ver
aquella ciudad oscura; se miró fuera de su propio cuerpo, con una de aquellas
extrañas chaquetas, con una mirada vacía y penetrante, pero sobretodo, asesina,
mientras acababa lentamente con aquellas criaturas que lo rodeaban; contempló
con todo detalle aquellas dos espadas que había vislumbrado apenas en aquella
batalla con Seifer; las sintió en sus manos, como si fueran una parte de él…
una promesa y un recuerdo lejano…


Después se encontró en aquel salón circular, rodeado de 12
encapuchados, quienes lo miraban, aún sin que viera realmente sus rostros.


-Camaradas-dijo el que ocupaba el trono del centro-, hoy nos
hemos conseguido un nuevo camarada; con él, nuestra meta se cumplirá
fácilmente.


Los demás miembros aplaudieron en silencio, mirándolo bajo
las capuchas.


-Nuestro camarada aquí presente-dijo, poniendo su mano sobre
el hombro de Roxas-, es único entre nosotros, pues él puede manejar la tan
ansiada Keyblade.


Un gran murmullo se suscitó entre los miembros, quienes se
miraban los unos a los otros.


-¿No será esto una especie de broma, Xemnas?-dijo uno de
ellos, que al quitarse la capucha, reveló a un hombre mayor, rubio y con el
cabello largo; su mirada parecía muy crítica a todo.


-Calma, Vexen, lo que digo es verdad-se volvió a Roxas-, muéstranos
tu poder, Elegido de la
Keyblade.


Entonces el otro Roxas levantó la mano y de la nada salió
una Llave en forma de espada, que tomó sin dificultad.


-Interesante… -dijo Vexen-, será interesante trabajar al
lado de este chiquillo…


-Él nos guiará por el camino correcto, y pronto, podremos
crear nuestro propio mundo, ¡y volveremos a nacer!-Xemnas alzó los brazos, como
si abrazara algo-; recobraremos nuestra identidad y seremos completos!


Los demás miembros aplaudieron con tranquilidad mientras
Roxas lo contemplaba todo, estupefacto.


-¿De qué hablan ellos? ¿A qué se refieren como Elegido de la Keyblade?


De pronto, bajo sus pies, se abrió un agujero negro, que lo
devoró por completo. Despertó en su cama, agitado.


-Fue un sueño… pero… ¿qué partes fueron el sueño…?


En el laboratorio, el enmascarado golpeaba con fuerza el
mueble donde estaba el computador.


-Esto no lo esperaba.


-Al parecer tienes problemas con Roxas-,dijo el encapuchado
que siempre estaba a su lado.


-Es imposible… sus propios recuerdos están reaccionando… si
esto sigue así… Roxas se liberará, fuera de nuestro control…


-…y él nunca regresará-sentenció el encapuchado.


-Habrá que tomar medidas drásticas al respecto-dijo el
enmascarado, contemplando los signos vitales de alguien en el computador.


Capítulo 10.

Spoiler:



10.- Unbirth.





Roxas estaba más confundido que nunca. Dejó de ir a clases,
fingiendo que estaba enfermo, preocupando a sus padres y a la misma Olette,
quien en más de una ocasión fue a cuidarlo, pero nunca vio nada que pudiera
hacer, por lo que se sentía triste e inútil ante la situación que Roxas tenía.


Él solo se limitaba a ver el cielo crepuscular, pensando que
quizás pronto acabaría todo, que este pueblo no era verdad, que lo que había
vivido no era real, y aún con eso, quería aferrarse con insistencia a sus
recuerdos, a las cosas que había vivido aquí. Pensando en eso, abandonó su
habitación y salió a la calle. Aunque muchos lo vieron pasar, nadie le dijo
nada, tal era su sopor y la fuerza de su pensamiento; no vio a nadie conocido,
no miró nada que atrajera su atención. Finalmente se internó en el bosque y sus
pies lo guiaron hasta la mansión, donde se encontró con la reja sin candado.
Entró silenciosamente y entró en la mansión.


Se encontró con un lugar vacío desde hacía muchos años;
había polvo por doquier y estaba lleno de escombros; al fondo había un pequeño
ventanal desde donde podía verse un jardín en medio de la mansión, con una
pequeña fuente en medio. Aunque trató, no pudo abrir la puerta de la derecha,
ya que habían escombros bloqueando el acceso, así que entró en la puerta de la
izquierda. Se encontró en un comedor grande de roble que ocupaba el centro de
la habitación; había un candelabro de plata en el centro y el orden de la
vajilla daba la impresión de que faltaba poco para la cena que habrían de
servir allí. Miró en los estantes y se encontró con algunos libros, muchos de
ellos muy viejos, otros escritos en una lengua desconocida. De pronto tropezó y
cayó al suelo, donde abajo del comedor, había un tomo muy antiguo. Apenas y
pudo cargarlo cuando lo colocó en la mesa. Era un tomo voluminoso, recubierto
con polvo y con tapas de piel muy gruesa y resistente; al abrirlo, sus hojas
eran amarillentas y viejas, pero no había nada escrito en ellas.


Siguió pasando las hojas durante mucho rato, como si el
tiempo se hubiera detenido cuando vio algo entre algunas hojas y regresó. Era
una imagen muy antigua, dibujada con carboncillo y muy deteriorada. Lo que vio,
lo hizo estremecer.


-Así que ya lo encontraste-una voz sonó detrás de él y
retrocedió espantado. Era la chica de la estación.


-¿Cómo entraste aquí?-le preguntó desafiante.


-Puedo estar en cualquier lado, porque no existo-le dijo con
una sonrisa en el rostro.


-¿Quién eres?-le preguntó.


-Mi nombre es Xion, pero ese no es mi nombre real-le dijo
con una mueca traviesa y divertida.


-Entonces ¿cuál es tu nombre real?-le preguntó, ansioso.


-Pues no puedo decírtelo, Roxas… ¿o debo decir Ventus…?


Roxas quedó muy extrañado por lo que decía la chica.


-¿Quién es…?


-Mira el dibujo-señalando el libro-, ¿recuerdas algo de ahí?


-No… nunca he estado allí… de pronto sintió que su cuerpo se
hacía más y más ligero, hasta que sintió como si se hubiera vuelto tan pequeño
que había entrado en el libro.


Ante él se alzaba un páramo desértico, repleto de espadas
antiguas. Había miles, millones quizás, en todos lados: frente a él, detrás, en
todas partes. Cuando trató de tocar una de ellas, muchas de las espadas se
hicieron polvo, salvo 3, que estaban en el centro. Roxas se acercó cauteloso
hacia ellas, contemplándolas. Una de ellas, la del centro, era enorme; aunque
consumida por el óxido, pudo ver algunos detalles verduscos y cafés en ella; la
de la derecha era un poco más pequeña que la anterior, una especie de prototipo
de la keyblade que el otro Roxas había sacado en sus sueños; la de la izquierda
era larga y delgada; era de color azul y era la única que no se había deteriorado
con el tiempo.


-Aquí estuviste hace muchos años, Roxas-le dijo Xion a sus
espaldas-.


-No es posible… eso no es posible…


-Mira y verás…-Xion señaló el horizonte, donde a lo lejos
pudo ver a tres personas que se acercaban. Parecían muy fuertes. Uno de ellos
era alto y fornido, el otro era más pequeño y también venía una chica; los tres
iban investidos en armaduras que brillaban resplandecientes con el Sol. De
pronto, miles de Keyblades fueron lanzadas al cielo y los 3 guerreros se
pusieron en guardia, mientras veían a un anciano frente a ellos; aunque Roxas
no pudo ver su rostro, podía sentir la inmensa maldad inherente en él; de
pronto los 3 se lanzaron al ataque, pero el anciano esquivó sus ataques con
facilidad asombrosa; después contraatacó y lanzó por los aires al pequeño
guerrero; la chica comenzó a mover de forma curiosa sus brazos y ante la
sorpresa de Roxas, lanzó un potente chorro de agua contra el anciano, que lo
golpeó de lleno, mientras el guerrero alto desenvainaba su Keyblade para golpearlo,
pero el anciano fue más rápido y detuvo el ataque; de pronto tronó los dedos y
de la nada apareció un guerrero investido de negro, que atacó a la chica
dándole infinidad de golpes rápidos y certeros; tan fuerte fue su ataque que
retocedió unos metros para recobrar el aliento.


El pequeño guerrero comenzó su ataque contra el anciano,
quien esquivó con facilidad sus ataques, al igual que los del guerrero grande;
hasta que lo hicieron retroceder; entonces el cielo se nubló de repente y miles
de Keyblades fueron lanzadas al cielo por un torbellino, que después las lanzó
como gigantescos proyectiles; ante tal caos, el anciano saltó lo más alto que
pudo y el pequeño guerrero se lanzó hacia el ataque, pero fue engañado, ya que
el viejo salió a su encuentro y lo tomó por sorpresa, tomándolo por el rostro y
comenzando a congelarlo, hasta que lo dejó caer; entonces la chica, espantada,
corrió a sujetarlo antes de que se partiera en mil pedazos; entonces fue cuando
Roxas se acercó y dio un sobresalto, mientras de su boca quería escapar un
grito de terror. El rostro del guerrero era idéntico al de Roxas.


Volvió a abrir los ojos y se encontró que tenía una Keyblade
en la mano; la apretó con fuerza y se sintió furioso; con su arma en mano,
golpeó el libro hasta que lo hizo trizas, junto con la mesa donde estaba;
después salió de la mansión y prometió no volver allí nunca.


En el laboratorio, el enmascarado veía con desesperación lo
ocurrido.


-¡¿Cómo es posible!? ¡No se supone que un Nobody pueda
recordar algo así, si él no existe!


-Calma, calma… -dijo el encapuchado con un tono muy
tranquilo. –Quizás sea porque él es un Nobody incompleto.


-Es posible… pero… no puedo creer lo que acabo de ver… ¿realmente eso pasó hace tanto tiempo…? Se
levantó de su asiento y miró al extraño con resentimiento.


-Debemos hacer algo ya. Tráemela.


-Enseguida. Desapareció un instante en la oscuridad y
regresó tomado de la mano de aquella chica del vestido blanco.


-Exijo saber cómo van las cosas en este momento, Naminé.


La chica miró tristemente al suelo, para después voltear a
verlo con el odio marcado en su rostro.


-Ya terminé de arreglar la cadena. Sólo falta unir los
eslabones.


Capítulo 11.

Spoiler:



11.- Station of Calling.





-Mi plan ha fallado-dijo el enmascarado, tendido sobre el
computador.


-¿Cuál plan, exactamente?-como siempre, el encapuchado hacía
su aparición, esperando respuesta.


-Traté de que Roxas tuviese un corazón falso con la
esperanza de que Sora pudiera recuperar más rápidamente sus recuerdos… pero
esto… esto no estaba en mis planes…


-¿Qué quieres decir con eso?


-Que el Roxas que encerramos está a punto de despertar… ya
no cree en el mundo en el que está viviendo; sus recuerdos como miembro de la Organización XIII
han alterado su psique y si no hacemos algo al respecto, Roxas despertará y se
liberará de su prisión virtual.


El enmascarado suspiró con fuerza y continuó su relato.


-Pensé que si le brindaba emociones reales a Roxas, los
recuerdos de Sora despertarían más rápidamente.


-¿Entonces todo lo que vivió es falso?


-Así es… la relación con Olette, sus padres, incluso el
enfrentamiento con Seifer, todo fue planeado; tuve que alterar algunos
programas del mundo virtual para que esto pudiera ocurrir sin alterar el
programa raíz, pero veo que eso ahora es imposible. Su mente está llegando al
límite; pronto podrá ver que el mundo donde vive es falso y escapará,
aniquilando a todo lo que esté a su paso… al fin y al cabo, sigue siendo un
miembro de la
Organización XIII… y esta vez-dijo seriamente, señalando al
encapuchado-, ni tú podrás detenerlo.


El encapuchado se cruzó de brazos, pensando en lo que estaba
ocurriendo y en lo que estaba por venir; aún quedaban muchos misterios en el
aire, pero Roxas era crucial para resolverlos todos.


-La
Organización nos está pisando los talones; de pronto hay
Nobodies por doquier y son más fuertes que los mismos Heartless; ahora mismo
hay una gran batalla entre los dos bandos formándose en Hollow Bastion…


-Así es… mi hogar está en peligro de ser devorado por la
oscuridad otra vez… el enmascarado parecía débil y cansado-.


-Debemos apresurarnos y evitar que Roxas salga antes de
tiempo-dijo el encapuchado, finalmente. En sus ojos, se podía ver un brillo
intenso.


-Lo único que podemos hacer es reiniciar la máquina, y el
mundo mismo.


-¿Y eso significa…?


-Sí… Roxas olvidará todo lo que le ha pasado hasta el
momento; no recordará nada y volverá a empezar, como si siempre hubiera vivido
en Twilight Town, hasta que termine el proceso de restauración.


-¿Cuánto nos tomará?


-A lo mucho 6 días. Naminé ya terminó con lo más difícil.
Ahora solo debemos esperar a que Roxas se disuelva y Sora despierte.


-Pobrecillo…


-No importa… ese es su destino… porque al final, desaparecer
es todo lo que le queda a alguien que no existe.


Capítulo 12.

Spoiler:



12.- Awakening.





Los días pasaban lentos para Roxas; se había encerrado en su
habitación; no quería hablar con nadie, ni siquiera con Olette, quien en
sollozos le pedía lo dejara entrar… solo una vez logró que abriera la puerta…
se abrazaron mutuamente, llorando y pidiendo disculpas mutuas.


-No importa lo que pase… siempre estaremos juntos.


Olette asintió con la cabeza, sollozante.


Sus padres lucían más preocupados que nunca, ya que su hijo
se deterioraba lentamente, sin que hubiese algo que pudieran hacer; solo se
abrazaban preocupados. Las calles comenzaban a perder su brillo de siempre;
parecía como si el pueblo mismo hubiera perdido la felicidad que antes lo
embargaba; Roxas se sentía completamente solo. Volvió a la torre de la estación
y contempló por última vez el amanecer.


-Sabía que no duraría mucho… este mundo… mis amigos… mis
recuerdos…


Recordó de pronto las palabras de alguien sin rostro, en un
castillo que no volvería a ver jamás: “Para recordar, debes olvidar”. No se las
habían dicho a él, pero parecía como si así fuera. Pudo ver a dos personas que
lo acompañaban, pero sus rostros eran imposibles de ver; todo para él se habían
vuelto meras sombras. Suspiró un poco y gritó tan fuerte como pudo, sordo y
ciego a todo lo que le rodeaba. Una lágrima bajó por su mejilla y en su mente se
formó la idea: “Nunca más.”. Antes de bajar, trastabilló y cayó hacia el
infinito, por el borde del edificio.


Pensando en su final, cerró los ojos.


Despertó rodeado de oscuridad, en un lugar que no conocía. A
sus pies había una especie de mural irrompible, con la figura de un chico que
en la mano llevaba un Keyblade. De pronto, se formaron unas escaleras de
cristal frente a él.


-“No te detengas y sigue adelante”.


Aquella voz era diferente a las demás. Carecía de espíritu,
de forma, de sentimiento; una voz guía monótona que buscaba sacarte de las tinieblas. Roxas,
guiado por aquella voz, subió las escaleras y llegó a otro mural idéntico al
anterior, solo que de color rojo. Ante él se alzaba una puerta.


-“Te ha llegado la hora de decidir.” “Debes decidir si deseas
quedarte aquí para siempre, en medio de la luz y de la oscuridad, o buscar la
luz en la forma de alguien más”.


La puerta parecía bien cerrada e infranqueable, pero Roxas
sabía que podría abrirla si él lo deseaba.


-“Tu corazón te guiará, aún en la oscuridad más profunda”.


Roxas sonrió y una lágrima corrió por su mejilla.


-Haré lo que mi corazón quiera. Abrió la puerta y un
destello de luz lo cegó.


Capítulo 13. Epílogo.

Spoiler:



13.- Roxas. Epílogo.





-Ya es hora.-el enmascarado avisó al encapuchado con un
gesto de su mano-.


-Aún lo siento por él-lo dijo muy quedamente-.


-No queda otra opción. Presionó un botón y la computadora se
apagó unos instantes. Después se encendió.


-Ahora, nos queda mucho menos tiempo. La Organización entrará
por alguno de los canales que hemos dejado abiertos al apagar el sistema.


-Esperemos que Naminé tarde muy poco.


En la pantalla, podía verse la imagen de un joven que
comenzaba a formarse, mientras la imagen de Roxas comenzaba a borrarse muy
lentamente. Los signos vitales del joven respondieron lentamente y comenzó a
tener pulso y respiración. La computadora también habló en aquella ocasión… con
su monótona y metálica voz, confirmó el inicio del fin de Roxas.


“Restoration
at 1%”.





"A scattered dream that's like a far off
memory..." "A far off memory that's like a scattered dream..."
"I want to line
the pieces up..." "Yours and Mine..."


FIN.



Última edición por sagara_watanuki el Vie Jun 17, 2011 4:46 pm, editado 3 veces
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Re: Kingdom Hearts: A Day in Twilight Town

Mensaje por Ryann el Vie Mayo 20, 2011 11:20 am

O_o... tan poquito?
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Re: Kingdom Hearts: A Day in Twilight Town

Mensaje por Kumi hatake el Vie Mayo 20, 2011 11:27 am

Shikamaru_FA escribió:O_o... tan poquito?

x algo dice prologo, no crees??
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Re: Kingdom Hearts: A Day in Twilight Town

Mensaje por Kumi hatake el Vie Mayo 20, 2011 11:27 am

d q va a tratar sagara??
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Re: Kingdom Hearts: A Day in Twilight Town

Mensaje por Tenma el Vie Mayo 20, 2011 11:34 am

@Kumi hatake escribió:d q va a tratar sagara??

:P arruinaría la sorpresa si se los digo xD; por ahora solo puse el prólogo, porque no sé si debo re-actualizar el blog continuamente o seguir publicando los capítulos por separado, pero ya verán :3
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Re: Kingdom Hearts: A Day in Twilight Town

Mensaje por Kumi hatake el Vie Mayo 20, 2011 12:08 pm

sagara_watanuki escribió:
@Kumi hatake escribió:d q va a tratar sagara??

:P arruinaría la sorpresa si se los digo xD; por ahora solo puse el prólogo, porque no sé si debo re-actualizar el blog continuamente o seguir publicando los capítulos por separado, pero ya verán :3

Saves.... generalmente (x lo q e visto) en estos foros para publicar mas cap. dentro d la mismos fics los van poniendo como nuevos comentarios....
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Re: Kingdom Hearts: A Day in Twilight Town

Mensaje por krlitaw_AS el Vie Mayo 20, 2011 1:09 pm

o.o! xan!...ahora si parece misterioso...wiiiiiii! mas gente en Twilight Town! asi se va poblando :3

demo...ya tengo ganas de saber que sigue o.o...gente misteriossaaa~!
yo ke tu..arruina la sorpresa!! :3 .....xD
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Re: Kingdom Hearts: A Day in Twilight Town

Mensaje por Kumi hatake el Vie Mayo 20, 2011 1:14 pm

@krlitaw_AS escribió:

krlis!!!

ya traslade el fic para aca..... asiq para q sepas q lo seguire x estos lares n.n
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Re: Kingdom Hearts: A Day in Twilight Town

Mensaje por Himoru el Vie Mayo 20, 2011 1:35 pm

De Hecho Sagara creo te cabran de a 4 o 5 capitulos por blog, los capitulos ponlos en spoiler.
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Re: Kingdom Hearts: A Day in Twilight Town

Mensaje por Tenma el Vie Mayo 20, 2011 2:16 pm

Actualizado. Capítulos 1 al 5.
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Re: Kingdom Hearts: A Day in Twilight Town

Mensaje por krlitaw_AS el Mar Mayo 24, 2011 1:04 pm

@Kumi hatake escribió:
@krlitaw_AS escribió:

krlis!!!

ya traslade el fic para aca..... asiq para q sepas q lo seguire x estos lares n.n
okas si lo vi...ahorita lo leere jejeje o cuando tenga mas de tiempo o.o!
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Re: Kingdom Hearts: A Day in Twilight Town

Mensaje por Tenma el Vie Jun 17, 2011 4:47 pm

ACTUALIZADO. FIC COMPLETO. Espero lo disfruten.
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Re: Kingdom Hearts: A Day in Twilight Town

Mensaje por krlitaw_AS el Vie Jun 17, 2011 8:01 pm

A leer~! Read Read
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Re: Kingdom Hearts: A Day in Twilight Town

Mensaje por krlitaw_AS el Sáb Jun 18, 2011 2:15 am

lo termine de leer, aunque todavía hay algunos detallitos que nu entendí del todo n.nU, demo...eso significa...¿que Roxas fue configurado de nuevo, no? ...ya que como no existe, y solo vive en lo virtual, no? ; además...él eligió el camino de la luz aún sabiendo que sería otra persona lo más probable, entonces él sabía, él estaba con su plena conciencia de que no sería igual no?...n.nU gomennasai, nu he jugado el juego, demo aún así quería terminar de leer el fic n.nU
:smile:
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Re: Kingdom Hearts: A Day in Twilight Town

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